A ver, ya estuvo bueno. México ya calificó a la siguiente ronda del Mundial, el Ángel se llenó de banderas y el festejo nos dejó la dignidad por los suelos y una cruda que no se quita ni con tres sueros. Está increíble el desmadre y el ambiente mundialista, pero tu hígado y tus ojeras seguro ya no dan más. Para que le bajes dos rayitas a la pda de cada tercer día (y si no vas a ir al Pride), esta semana te traemos un plan de detox para reiniciar el sistema y un restaurante espectacular que te recuerda que no todo en esta vida es comer alitas congeladas en un bar con pantallas gigantes.
Substack is the home for great culture




